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dissabte, 27 de juliol de 2013

NUNCA SEREMOS PERFECTOS

Capítulo 15- Axel- Mi promesa

Al entrar en mi casa, veo que mi madre ya está poniendo la comida en el plato y mi padre está sacando los cubiertos. Bien, no he llegado muy tarde.
-          Hola- saludo asomándome a la cocina antes de ir a mi habitación a dejar la mochila.
-          Hola, hijo- responden al unísono mis padres.
Cuando vuelvo a la cocina, llega el interrogatorio de todos los días.
-          ¿Cómo te ha ido el instituto hoy, Axel?- empieza mi madre.
-          Bien, como siempre- me limito a contestar yo.
Y, como siempre, comienzan con una pregunta trivial y siguen con las más pesadas de todas. ¿Es que nunca se cansan? ¿Es que se piensan que les voy a contar la verdad? Si se tienen que enterar ya se enterarán. Siempre se acaban enterando.
-          ¿Hoy has tenido algún problema con alguien?- pregunta mi padre, serio, poniendo los cuchillos en la mesa y mirándome fijamente a la vez.
-          No, papá. Sabes que prometí cambiar. Y estoy cambiando. Creí que confiabais en mí- Fingir caras de pena, culpabilidad y preocupación a la vez son mi especialidad. Siempre se la tragan.
-          Lo siento, hijo. Claro que confiamos en ti. Pero es que estamos preocupados.
-          Lo entiendo, papá- Mi rostro no cambia.
Mi madre parece incomoda. Seguro que se siente mal por desconfiar de mí. Ingenuos…
-          Bueno, vamos a comer que si no se va a enfriar la comida- interviene mi madre poniendo los platos en la mesa.
No hablamos durante toda la comida. Los Simpson nos tienen demasiado concentrados. Un trozo de carne a la boca y vistazo hacia la tele. Esa es la acción que repetimos sin parar. Automáticamente. Pero hoy, algo ocurre fuera de lo común. Mi padre habla.
-          ¿Qué os parece si esta noche salimos a cenar por ahí?
Mi madre está inmediatamente de acuerdo con él y no tarda ni un segundo en asentir.
-          Claro. Hace tiempo que no salimos. ¿Qué te parece, Axel?
-          Genial. Estoy deseando ir.
Mentira. Es una puta mierda de idea. La peor. Joder. Ahora me voy a tener que pasar toda la noche con ellos. Adiós a las conversaciones por Whatsapp hasta las tantas de la noche de hoy. Mierda. Hoy que quería arreglar las cosas con mis amigos… Pero no me queda otra opción que aceptar. Si quiero que confíen de nuevo en mi tiene que parecer que estoy interesado en pasar más tiempo con ellos y ese tipo de absurdeces.

Acabo lo más deprisa que puede de comer. Me voy a mi habitación y cojo mi Smartphone. Una solicitud de amistad en Facebook. De Melenie.

NUNCA SEREMOS PERFECTOS

Capítulo 14- Bel- Fuera de allí

-          ¡Bel, ven a comer que la comida ya está lista!- grita mi padre desde la cocina.
Guardo el Word en el que he escrito todas mis observaciones y apago el portátil. Cuando salgo de mi minúscula habitación sólo tengo que dar dos pasos para llegar a la cocina, donde en el centro tenemos una pequeña mesa. Nuestro piso es como una casa de muñecas, no por la belleza, sino por el tamaño. Y lo peor son…
-          Papá, ¿Qué hay para comer?- pregunta Josep, de tres años.
-          Hoy es martes, así que seguro que hay macarrones- se anticipa Marc, de nueve años.
-          Quiero bibi, papá- una vocecilla aguda y una personita con dos mini coletas aparece por la cocina: Sara, de casi dos años.
-          Pues yo prefiero espaguetis- se queja Jack (de siete años) sin dejar responder a mi padre.
Mis hermanos. Están todo el día hablando, discutiendo, jugando… No hay ni un solo minuto de absoluto silencio en esta casa exceptuando mi habitación.
-          Pues hoy hay macarrones para comer- anuncia mi padre con una media sonrisa en la cara.
Jack resopla. Marc y Josep gritan de alegría. Laia no hace nada. Nunca hace nada. Sólo pedir biberón.
Lo peor de mis hermanos es que ninguno compartimos una madre, sólo somos hermano a medias, de mi padre. Menos Laia y yo, somos las únicas hermanas totales de esta casa. Yo fui fruto de cinco años de amor y felicidad, la cual se acabó cuando mi padre se enteró de que mi madre le ponía los cuernos. Marc fue la cosecha de un calentón en una fiesta de los ochenta a la que fue mi padre para “empezar a vivir un poco”. Jack fue… bueno, en realidad nadie sabe de qué fue, excepto mi padre. Apareció un día por casa y nadie preguntó nada. Josep fue el resultado de una “amiguita” que conoció mi padre y que un mes después de tenerlo desapareció de la faz de la Tierra. Y Sara fue, simplemente, la venganza de mi padre. Se acostó con mi madre borracha, le sacó fotos y se las enseñó a su marido actual. Sí, rompieron, pero aun así le salió el tiro por la culata, porque si no ahora no tendríamos a nuestro cuarto hermano. Y lo más sorprendente de todo es que mi padre se ha tenido que ocupar siempre de esos hijos, las respectivas madres nunca han puesto nada de su parte. Y el sueldo de mi padre de la gasolinera no da para mucho, la verdad.
Nos sentamos los seis en una mesa para cuatro. Estamos un poco apretujados, pero después de tanto tiempo resulta hasta cómodo.  En toda la estancia reina un absoluto silencio. Ni la tele, ni mis hermanos lo interrumpe. Sólo mi padre.
-          Esta tardé tendrás que quedarte con ellos, Bel. Tengo que hacer horas extras en la gasolinera. Lo siento.
¿Qué? Yo tenía pensado pasar la tarde con mi investigación, mirando sus perfiles de Facebook y otras redes sociales y sacando más teorías. Ni siquiera pensaba en cuidar a ninguno de mis hermanos. Pero no me conformo en mostrar mis pensamientos solo en mi cabeza.
-          ¿Qué?- Pero me ahorro todo lo otro, pues él no sabe nada de esto y mejor así: pensaría que estoy loca.
-          Lo siento, Bel. Pero para compensar, esta noche te dejará salir con tus amigos. Pero nada de fiestas. Os quedáis a cenar en algún Mcdonald’s y aquí en casa a las doce.
¿Amigos? Él piensa que tengo amigos… Eso son muchos puntos a mi favor, pues así tendré la oportunidad de ir a algún bar o cafetería a seguir con mis investigaciones.
-          De acuerdo.- Y sonrío como si estuviese satisfecha de poder salir una noche con mis amigos.
La comida no se alarga mucha más.
-          Bueno, yo me voy a trabajar ya. Portaos bien, eh, chicos. Estas al mando Bel. Adiós- se despide mi padre, lanzándome una última mirada de “padre confía en su hija”, aunque se nota a mil leguas que no lo hace.
Mis hermanos parece que se han puesto hoy de acuerdo para acabar de comer todos a la vez.
-          Llamadme aburrida, pero nada de gritos, juegos y risas- advierto, cogiendo a Sara en brazos y llevándola a su habitación para meterla en la cuna.
Y a Josep también lo meto en la cama, que eche la siesta por un día. Él se resiste, pero acabo convenciéndolo y empieza a cerrar los ojos. Salgo de la habitación. Lo más difícil me espera aquí. Jack y Marc empiezan a pelearse sobre a qué juego quieren jugar. No reconozco ninguno de los dos que dicen, aun así sé que serán unos juegos chorras. Los intento separar, pero en ese momento mi Smartphone suelta un pitido.
-          ¡PARAD!- grito, y me sorprende la autoridad que tengo en mi casa y la poca que tengo en el instituto.
Voy a mi habitación corriendo antes de que vuelvan a pelearse y leo la notificación de Facebook en voz baja.
-          Tienes una solicitud de amistad nueva-susurro.
¿De quién podrá ser? Apenas tengo un par de amigos en Facebook. Y cuando la abro me quedo helada. De Melanie. La solicitud es de Melanie. Sin dudarlo dos veces le doy a “Aceptar” y de seguida me aparece el primer mensaje suyo.



divendres, 19 de juliol de 2013

NUNCA SEREMOS PERFECTOS

Capítulo 13- Melanie- Para curar heridas: dar tiempo al tiempo

Me levanto, sabiendo que este encuentro con Paula y Axel no se lo voy a explicar a nadie, ni siquiera a Maia y Amanda. Ni a mi madre, eso por supuesto. Se pondría histérica. Y la verdad es que es un motivo bastante aceptable. He estado al borde de la muerte. Y si no fuera por Axel hubiese muerto. Sí, él ha sido quien ha intentado matarme, pero se ha arrepentido y me ha ayudado, eso sin duda es una mejora considerable. Pero quiero olvidar ese imprevisto. Quiero olvidar que he saboreado la muerte con mis propios labios. Y centrarme en una sola cosa: en averiguar qué es lo que Axel dice que he hecho mal, que tipo de error he sido para él. Porque me gustaría dejar este tema zanjado. Quiero que seamos simplemente eso, conocidos, pero no que nos odiemos en nuestras mentes. Porque eso sólo empeora todo y lleva a situaciones como esta. Pero todo pasa cuando tiene que pasar. Y en este momento y después de lo que ha pasado ahora nada se va a arreglar hoy. Así que mejor esperar.
En el camino hacia mi casa escucho gritos lejanos. Los ignoro. Últimamente en este barrio se está acumulando la mala gente. Pero que se le va hacer, espero que se vayan pronto… Sin embargo, la gravedad de que los canis se reúnan cerca de mi casa no tiene nada que ver con la situación que encuentro en ella. Cuando abro la puerta escucho… tres voces. ¿Tres? La de mi hermana, la de mi madre y… ¿la tercera de quién es? Cierro la puerta lentamente, sin hacer ruido, y avanzo por el pasillo de puntillas. ¿Quién es? Entro al salón ya normal. Pero mi estado de ánimo no es que sea normal cuando veo lo que hay allí.
-          Hola…- saludo insegura con la vista fija en el hombre desconocido que está sentado en el sofá, al lado de mi hermana, que está envuelta en lágrimas.
El hombre, bueno, si se le puede llamar hombre, porque estoy segura de que de los veinte años no pasa, parece incomodo, y mi madre preocupada. Yo estoy desconcertada. ¿Qué está pasando? Aunque no hace falta que me lo diga nadie. Ya sé lo que está pasando aquí, y no me gusta nada. Aun así, mi madre se empeña en presentármelo. Se acerca a mí y me pasa un brazo por la cintura.
-          Hola, hija…- me saluda mientras se dirige a mí, con una sonrisa falsa que tampoco me gusta.
La estancia está en una tensión que en cualquier momento todo se podría desmoronar. Y los llantos desconsolados de mi hermana no ayudan mucho. Miro al chico con cierto odio. Es guapo. Es guapo y joven. Él me mira con preocupación e inseguridad. Aun así no cambio el tono de mi mirada.
-          Este es Max, Melanie, y… es mi pareja.- La voz de mi madre es insegura, y tiene muchas razones para serlo.
Ya sabe cómo me afectó su separación. Sabe que estuve un mes llorando, un llanto como el de mi hermana, que nadie supo consolar. Sabe que al fin conseguí un poco de paz en el segundo mes, pero que tan sólo me limito a intentar olvidar y a ignorar todo lo que esté relacionado con ese tema. Sabe bien que solo han pasado dos meses de su separación y que va demasiado deprisa. Sabe que este es un tema delicado. Sabe que tiene cuarenta y cinco años y que el chico al que me acaba de presentar apenas tendrá veinte justos. Lo sabe todo muy bien. Sabe que esto es un pilar de cristal con una base fina como un alfiler y que ella acaba de pegarle una patada, y que los cristales salen disparados hacia todas partes, dañando y destruyendo todo lo que encuentran a su paso.
Mi mirada de odio se intensifica. Él parece preocupado aún más. Mi madre muestra la misma emoción que él. No obstante, cuando recibo la próxima noticia, mi odio empieza a filtrarse por mis palabras.
-          Se va a quedar un tiempo a vivir aquí, Melanie- prosigue mi madre-. Se ha quedado sin trabajo y no puede pagar el alquiler de su piso. Ya sabes cómo están las cosas ahora y…- pero se calla cuando la interrumpo.
-          Pues que se vaya a vivir con sus padres. Total, debe hacer unos años que cumplió la mayoría de edad, ¿no? No creo que sus padres le tengan mucho rencor.
“Max” parece dolido. Mi madre decide ignorar mi comentario. Y yo creo que es la primera vez en toda mi vida que estoy enfadada de esta manera.
-          Ya sabes cómo están las cosas ahora y hasta que encuentre un trabajo se quedará aquí.
Yo sigo con mi postura. No me puedo creer que mi madre se haya olvidado tan rápido de mi padre. Que yo sepa, las personas que siguen amando no tienen pareja a los dos meses de su ruptura. Y más habiendo compartido veinte años de casados y dos hijos.
-          ¿Y dónde piensa dormir? Porque en esta casa no sobran camas. Y parece más mi hermano que mi padrastro, así que sería extraño que durmiese contigo, ¿no crees?
Mi madre parece más molesta con este comentario. Max simplemente observa la situación desde el sofá, como un cachorrito herido.
-          Melanie. Sé que es difícil y que es un cambio repentino, pero tendrás que acostumbrarte. Ah, y mañana por la tarde iréis al cine con él. Tu hermana, él y tú. Yo hoy estaré trabajando hasta tarde porque se me ha acumulado la faena, así que tendréis que cenar sin mí. Así lo iréis conociendo.
Mi hermana sigue llorando y me estresa. Esta situación me supera.
-          Eso no te lo crees ni tú. Yo no voy a ir a ningún lado con ese. Que te engañe a ti, porque está claro que está contigo por el interés, pero a mí no. Yo no soy tan ingenua como tú. Y si crees que he olvidado ese papel que interpretaste cuando papá te dejó, ese de la pobrecita que le han dejado y no encuentra consuelo, te equivocas. Lo recuerdo y ahora sé que todo era mentira. Así que iros tú y tu… hijo, porque eso es lo que parece, a otra parte y dejadnos en paz a nosotras.- Cojo a mi delgaducha hermana de siete años en brazos y me la llevo a mi habitación.

Allí lloramos las dos. Ella porque sabe que nuestros dos padres de verdad nunca van a estar juntos otra vez y yo, que ya sabía eso hace mucho tiempo, por todas las mentiras de mi madre que creí en su momento y por no interesarse por nosotras y preocuparse sólo por ella. Pues lo tiene claro si cree que voy a ir a alguna parte con el tío ese.

NUNCA SEREMOS PERFECTOS

CAPÍTULO 12-AXEL- Todo lo que viene, va.

Cuando ella despierta me quedo exhausto. Veo como recobra el aliento y me mira sorprendida, aunque no sé si es por ser yo el que la salva o por el susto de estar al borde de la muerte. No importa. Qué más da. Lo importante es que no nos van a meter en un centro de menores y mi conciencia está tranquila…, sí, eso es lo importante. Me levanto y me doy la vuelta rápido, para que deje de mirarme. ¿Es que tengo monos en la cara?
-          Axel…- susurra su voz a mis espaldas.
Joder… Ya está, le he salvado la vida y punto. No tiene por qué hablarme. Que haya sido yo el que la haya salvado no hace que tenga más derecho a dirigirme la palabra. Así que la ignoro y empiezo a caminar hacia el otro lado de la calle. Será mejor que vaya a casa, porque como vuelva tarde mi madre va a sospechar algo. Le prometí que no volvería meterme en líos y… ojos que no ven, corazón que no siente… Pero, por desgracia, otra puta vez, está la asquerosa de Melanie hablándome.
-          ¡Axel!- grita esta vez, ya que me he alejado un poco de ella y con el susurro de antes no le bastaba.
Me saca de mis casillas. Esa irritante voz hace que me altere.
-          ¿¡QUE QUIERES JODER!?- me vuelvo hacia ella, dando unos pasos adelante, pero aun así estamos a unos ocho metros de distancia.
-          ¿Por qué me has salvado si unos segundos antes has intentado matarme?- Bien, una preguntita fácil de responder.
Me acerco dos pasos más, aun así grito como nunca había gritado, lleno de ira.
-          ¿¡QUIERES SABER POR QUE TE HE SALVADO, EH!? ¡PARA SALVAR MI PUTO CULO Y EL DE MI AMIGA! Porque…- me calmo un poco, pero el sentimiento es el mismo, aunque con una pizca más de odio- Porque si crees que voy a tirarlo todo por la borda por una imbécil como tú te equivocas, ¿vale? Así que te quede claro, no te quiero volver a ver en mi vida, fuimos amigos una vez y todo se acabó, ¿de acuerdo? Fuiste el mayor error de mi vida. ¡TU!, me destrozaste la vida y ahora que he recuperado algo que tendría que haber sido mío siempre no intentes hacerte la buenecita para intentar arreglar cosas que ni en un millón de años podrían ser arregladas, ¿te queda claro? Te lo advertí, zorra, y no te lo pienso advertir nunca más. ¡VETE YA, JODER, VETE!- Y directamente me vuelvo a girar y esta vez empiezo a correr.
Ya no vuelve a hablar. Bien, mensaje captado. Aun así no paro de correr. Corro por irme de aquí antes de que Melanie vuelva a hablar y me arrepienta de haberla salvado; por llegar pronto a casa. Aunque un noventa por ciento es por lo primero. Vuelvo la esquina y aunque girara la cabeza ya no la vería. Uf… Que pesada es la estúpida esa. Ahora, en cambio de correr, ando rápido. Me dirijo a mi casa, a unos diez minutos de aquí. Mi madre no notará nada y, si pregunta, le diré que me he entretenido hablando con Paula y listo.
Entrecierro los ojos. Me parece ver unas sombras allí a lo lejos. Se acercan. Al principio no distingo quienes son. Cinco personas, creo. Sí, cinco indudables y reconocibles personas. Se acercan a mí corriendo. El que va en cabeza es David. Detrás de él va Alicia. Y un poco más atrás, corriendo más despacio, Jonah, Laura, Mario y… ¿Paula? ¿Qué hace Paula con ellos? ¿Con David? Me quedo donde estoy y entrecierro los ojos para asegurarme de que es Paula. Sí, es ella. Sigo sin caminar. Espero a que ellos vengan, aunque esa no sea la mejor opción, pero no quiero parecer un cobarde.
Los ojos de David me escrutan el rostro a medida que se acerca. Hay fuego en sus ojos y odio en su mirada. Está muy enfadado, sin ninguna duda. Aún no hago nada, no me muevo, me limito a cruzarme de brazos y a esperar ahí, cansado ya de toda esta tontería. Espero el empujón y todo el bla,bla,bla.
-          ¿Pensabas que te habías escapado? ¿Qué todo se acabó cuando vino mi madre? ¿¡LO CREIAS, HIJO DE PUTA!?- grita mientras me intenta dar un puñetazo en la mejilla, pero lo esquivo por los pelos.
¿Todavía sigue con el temita de su novia puta?
-          ¿Todavía sigues con eso?- le pregunto, con una irónica sorpresa- ¿Todavía no te has dado cuenta de lo puta que es tu novia?- acabo, con una sonrisa satisfecha e irónica a la vez.
Se ha enfadado aún más. Que estúpido que es. No entiendo cómo se atreve a intentar pelearse conmigo mientras está Paula delante. A Jonah, Mario y Laura les caigo bien. Y Alicia es de las que miran, así que no hay nadie que le pueda ayudar. En cambio, Paula es de las que pelean y con ganas, así que seremos dos contra uno. Tengo todas las de ganar. Así que puedo disfrutar un poco más con esto.
-          Sí, Alicia, díselo, dile como disfrutaste con mi beso. Que se entere de cómo eres. ¿Cuánto vas a tardar en dejarlo? ¿Un día más? Bien, así podrás chupar en otra parte, ¿no?  
Alicia no habla, David no le deja. Así que se limita a levantar el dedo corazón mientras David vuelve con una ira aún más remarcada en sus palabras.
-          ¡ERES UN HIJO DE PUTA!- Y me coge del cuello de la camiseta, aunque yo todavía no retiro mi sonrisa de la cara.
El resto de personas que venían por detrás de David y Alicia llegan. Ya está, David lo tiene todo perdido.
-          ¡PEGALE FUERTE, DAVID!- grita… ¿Paula?
Pero… No hay ninguna duda, la que ha gritado es Paula. Y David le hace caso. Me pega un puñetazo en la frente que me tira al suelo. Me sigue dando patadas. No reacciono. Laura, Mario y Jonah le siguen el juego, gritan también contra mí.
-          ¡Sí, venga, dale lo que se merece al cabrón ese!- grita Mario.
-          ¡Si, venga!-sigue Laura.
-          ¡Haber si se atreve otro vez a llamar puta a Alicia!- termina Jonah.
Los cuatro siguen gritando. Y David responde a cada uno de ellos. Hasta que se cansa y suelta un grito de victoria y se va saltando junto a sus demás amigos, los que antes eran míos, antes. Pero Paula, aún sigo confuso... Pero está claro que quiere sacarme esas dudas de la cabeza ya, porque se acerca y, con el mismo odio que David, susurra en mi oído:
-          Ya no eres nadie, Axel. Todos se han vuelto contra ti, y no puedo arruinar mi reputación, así que adiós.


divendres, 12 de juliol de 2013

NUNCA SEREMOS PERFECTOS

CAPÍTULO 11-MELANIE- Nada…

Noto como mi cuerpo va quedándose sin vida. Mis músculos se quedan sin fuerza, mis parpados se niegan a levantarse… No respiro, y eso me mata. Todo pasa en un segundo. Sólo eso, un segundo. En un segundo mi vida se acaba. Mis pensamientos se van oscureciendo hasta llegar a la nada. Nada. Soy nada. Me estoy muriendo, lo sé. No me muevo. La inconsciencia va invadiendo mi cuerpo desde los pies, y poco tardará en embargarme por completo. Sí, me estoy quedando sin nada. Ya no soy nada. Nada…
Aire. Fresco. Caliente. No consigo distinguirlo. Pero aire. Es aire… ¿De dónde ha salido? Sólo existe eso y no entiendo nada. En una nada tan absoluta como en la que estoy, solo hay aire. Aire que viene y se va con la misma rapidez que los latidos de un corazón exaltado. Estoy desconcertada, no tengo suficientes fuerzas como para dar con una respuesta a ese aire que ha aparecido de repente. Pero mi muerte no continúa. Se detiene, y me encuentro en ese punto intermedio. No veo nada, pero nada ha acabado todavía. Esos soplos de aire me van devolviendo la vida. ¿Qué es lo que me lo proporciona? Cada vez esa vida que estaba perdiendo va volviendo a mí. Mi corazón empieza a latir. Late débilmente, pero late, algo que antes, durante unos instantes, había dejado de hacer. Y un terrible golpe en pecho hace que abra los ojos y que, definitivamente, mi corazón lata con normalidad.

Ahora que respiro por mí misma, ahora que mi corazón ha empezado a latir de nuevo, ahora que mi cabeza bombea produciéndome un dolor intenso, no sé bien lo que ha pasado… No logro recordar del todo como era esa sensación de estar al borde de la muerte… Me agarro la cabeza con fuerza con una mano, pero no me tapo los ojos ni los cierro. Observo atentamente todo lo que me rodea. Los edificios de mi alrededor, el portar que tiene la puerta abierta… Lo recuerdo todo. Todo lo que pasó antes de caer en ese abismo está grabado a fuego en mi mente. Pero no concuerda nada. Nada tiene sentido. No tiene sentido que sea Axel la persona que me mira tan de cerca, la que llora y se apoya en mi hombros ahora mismo… No tiene sentido que haya sido su aire el que me haya hecho regresar a la vida cuando ha sido su mano la que ha hecho irme hace unos segundos… No tiene sentido que vea la cara de Alex por encima del hombre de Axel, allí, mirándonos sin expresión alguna. No tiene sentido que no esté aquí conmigo. Tendría que haber sido él el que me hubiese salvado si ha estado viendo lo que ocurría todo el tiempo. ¿Se han invertido los papeles?

NUNCA SEREMOS PERFECTOS

Capítulo 10- Axel- No recuerdes mi pasado…


Melanie esta cagada de miedo. Sólo hay que ver esos pequeños pasos que da hacia atrás, y su mirada, que no se queda en un punto fijo ni un sólo segundo. No nos mira, sólo observa lo que hay a nuestro alrededor.
-          ¿No estarás pensando en escapar? Porque no puedes. Si no te pillamos hoy, te pillaremos mañana. Somos dos, no tienes escapatoria.
Entonces sí que me mira. Bien, ha captado el mensaje.
-          ¿Queréis pegarme?- pregunta, mirándome a mí, pero es Paula quien responde.
-          ¿Es que no ha quedado claro?- la cara de incredulidad de Paula es tan sexy…
Melanie camina, hacia mí. Como si Paula no existiese para ella y hubiese sido yo quien le hubiese respondido, vuelve a dirigirse a mí.
-          ¿Quieres pegarme, Axel? ¿Por qué? ¿Por todos esos años que hemos pasado juntos? Des de la guardería, creo recordar… ¿Por todos esos juegos que inventamos en P3? ¿Por nuestros motes de 5º? ¿Por nuestras risas de 2º? ¿Por no romperse nuestra mistad en 3º cuando al cambiar las clases hicimos nuevos amigos? ¿Por esas pequeñas discusiones que tuvimos porque tan sólo queríamos el bien del otro? ¿Por todo eso? ¿Por todo eso, Axel? Si es por eso, pégame. Adelante, pégame. Si crees que por todos esos años me merezco eso, hazlo.
No ha podido hacerlo. Se lo advertí, se lo advertí demasiadas veces. Respiro rápido, la cólera me obliga a hacerlo. Ella ha hecho que dé varios pasos fuera de mis casillas. Ella, la hija de puta de la que me quería olvidar, vuelve aquí diciendo estas ñoñerías. I encima delante de Paula. La zorra esta se va a enterar.
Sólo nos separan dos metros. Corro hacia ella y no se aparta, no sale a correr, ni siquiera parece ahora que tenga miedo. La cojo del cuello otra vez y la llevo conmigo al suelo. Mi mano derecha coge su cuello con fuerza, muchísima fuerza, mientras mi mano izquierda golpea su cara sin cesar. Su nariz sangra. Su labio sangra. Su ceja sangra. I su cara esta roja, toda su cara va a ser un puto cardenal dentro de unas horas.
-          ¡Dale, Axel! ¡Que esa gilipollas aprenda!- Paula ríe y eso me motiva aún más para que le siga pegando.
A los treinta segundos de puñetazos y de intentar ahogarla, sus ojos se cierran. Deja de respirar. La sangre sigue manando de su cuerpo pero ya no respira. No puede ser. Retiro mis dos manos de su rostro. Me separo de ella. Su cara, detrás de ese rojo intenso, empieza a ser morada. No se mueve. Pongo mi dedo debajo de su nariz y todo se confirma, no respira. Mi cuerpo tiembla, suda y arde de miedo. No puede ser, es imposible. No puedo haberla matado. ¡ES IMPOSIBLE! Lloro. Lloro y me llevo las manos a la cara. La he matado… La he matado…
-          Axel… ¿Qué has hecho?- Paula susurra, preocupada, y hace la misma prueba que yo, y el mismo resultado…- ¿La has matado? Dios, Axel…
-          ¡Yo no quería matarla, joder!- lloro como nadie antes había llorado, con las manos aún en la cara, sin poder ver nada.
No hablo más. No quería. Yo no quería. Esto no tendría que haber pasado. Era una zorra asquerosa, pero mi conciencia… Me derrumbo. El tiempo se para y solo existen mis lágrimas y yo. He matado a alguien, a una persona…
-          Axel, tenemos que irnos…-Paula me coge del hombro y me intenta levantar.
-          ¿Irnos? ¿Y dejarla? Pero…
-          Está muerta Axel. No podemos hacer nada. Tenemos que irnos antes de que alguien nos vea. Nos meteríamos en problemas. Venga, Axel. ¡MUEVETE, JODER! ¡¿O QUIERES QUE NOS METAN EN UN CENTRO DE MENORES?!- Paula me grita y me lleva a rastras.

Me levanto y me suelto de Paula. No sé qué es mejor o peor, pero no quiero que nos metan en un centro de menores. Estoy perdido. No sé qué hacer. Así que, ante tan sólo una opción, corro con Paula hacia algún sitio donde todo esto no esté. 

divendres, 5 de juliol de 2013

NUNCA SEREMOS PERFECTOS

Capítulo 9-Bel- Más


Observaciones de hoy Melanie: Quiero creer que me equivoco, pero de momento, por los hechos reales, Melanie ha caída en el Patrón. Puedo llegar a pensar que siempre lo ha estado, pero no quiero, no quiero perder la esperanza de que haya alguien que se encuentre en ese punto, en el débil y el respetado a la vez. A débil me refiero a esas personas sinceras, amables, altruistas… que se enfrentan a los que no son así. Aunque en realidad no son débiles, porque esas características le dan una fuerza mucho mayor a la de los demás. Pero es una simple manera de llamarlos, así los diferencio mejor.
Todavía guardo la esperanza de que Melanie se salga del patrón. A caído una vez, si cae más veces no sé de qué bando seguirá. Pero ha caído por mí, lo que la convierte en algo más extraño de lo que yo pensaba. ¿Quién daría la vida, o cualquier otra cosa, por mí? No tiene sentido. Eso hace que Melanie se desvíe ocho kilómetros más allá del Patrón. Pero a la vez, cuando Axel le ha pegado, ha hecho que se acercara mucho más. No obstante… después ha vuelto a dar la cara por mí al ayudarme, ahí se ha arriesgado también. Se aleja, se aleja muchísimo del patrón. Pero ¿por qué? Durante años he estado estudiando a las personas que me rodeaban, algunas más que otras, dependiendo de sus características, la gente con la que iba, su familia, etc. Y siempre ha sido lo mismo, siempre han seguido el Patrón, incluso los que yo pensaba a veces que podrían salvarse. Pero no, todos son iguales, menos ella. Sin duda, es una extraña creación de la naturaleza, o no. Tal vez es así porque es así. Nació para no seguir patrones. Pero necesito saber más. Más acerca de ella, de su familia, de sus amigos, y de sus sentimientos. Acerca de sus sentimientos no sé nada. El chico que he visto al tocar el timbre…, creo que puede que le quiera a ella. Pero ella a él no sé. Él creo que es un año mayor. Es raro que sepan que el otro existe, ya que eso de los cursos separa mucho a las personas. Pero sí que ha habido casos como ese, así que no sería nada fuera de lo común. La vida de Melanie parece una vida como cualquier otra, pero guarda muchos secretos, guarda el secreto, el secreto de cómo salir de ese patrón que tiene retenida a tanta gente.

Primera observación Axel: Creo que empezar esta observación es totalmente necesaria. Hoy me he dado cuenta de que él también puede guardar muchos secretos.  Al dejarme a mí para ir a pegar a otra persona y dejar a esa tan fácilmente es extraño. Nunca lo había visto. Así que creo que él es algo diferente a los demás, o que los secretos lo obligan a serlo. Aun así, a pesar de esto, Axel está más adentrado en el patrón que nadie. Es prácticamente imposible que salga, ya que se rige a partir de ese tipo de personas. A él ya había estado observándolo un tiempo, pero desde el primer momento supe que era un claro ejemplo del patrón. Pero lo de esta mañana ha hecho que todas mis ideas sobre él se mezclasen y no quedara nada claro. Así que a partir de hoy lo observaré tanto como a Melanie. Ellos serán el centro de mi investigación. En ellos basaré todo este proyecto. Melanie puede que se salga del patrón. Axel no, pero algo esconde, y ese algo quiero averiguarlo.

NUNCA SEREMOS PERFECTOS

Capítulo 8- Melanie- No temo mi pasado


Bien. Sociales ya ha terminado y todos somos libres. Abandono mi sitio al lado de Diego, el cual se alegra por haberlo hecho, y me acerco a Amanda. Maia se acerca a nosotras.
-          Melanie… yo de ti…- susurra Maia, mirando hacia todos lados para asegurarse de que nadie escucha.
-          Sí, lo sé Maia, me alejaré de ellos hasta que quede todo olvidado. No te preocupes, no me van a hacer nada, si casi nunca van al instituto- le respondo, con el mismo tono de voz pero sin esa preocupación tan extrema.
-          Vale. Si quieres te acompañamos hoy hasta tu casa. Más o menos nos pilla de paso, sólo tenemos que desviarnos un poco de nuestro camino habitual.
-          No hace falta, Maia, estoy bien. Estás haciendo una montaña de un grano de arena.
-          Tu sí que vas a ser un grano de arena como no vayas con cuidado-interviene Amanda- ¿Y todo eso pasó mientras yo estaba en el lavabo? Pues menos mal que estaba allí Maia, si hubiese ido yo el tío ese no se va de ahí sin un ojo morado.
-          Pues sí, menos mal que tu no estuviste allí, Amanda, porque no hubieses mejorado la situación-resopla Maia.
-          Sois una exageradas- río yo-, no creo que Axel fuese capaz de hacer tanto daño a alguien.
-          ¿Estas segura de que estamos hablando del mismo Axel, Melanie?- pregunta con ironía Amanda- Creo que no lo conoces muy bien- añade con una sonrisa.
Se sorprenderían de lo bien que lo conozco, o lo conocía. Éramos mejores amigos en el colegio. Prácticamente… éramos inseparables. Hasta que se empezó a ajuntar con Paula. A mí no me caía nada bien y nos empezamos a separar. Y después de aquella pelea… supe que nada iba a volver a ser igual. Pero de aquello, a lo que yo pensaba que iba a pasar, a esto, a lo que ha pasado, hay mucha diferencia.
-          Bueno, vamos saliendo de clase, ¿no?- sugiero, al ver que nos hemos quedado solos en la clase, con la única compañía del profesor, que nos ignora.
Ellas están de acuerdo y salimos. Amanda y Maia siguen discutiendo el tema de Axel. Yo ya no las escucho. Sí que estoy pensando en Axel, pero no en su ira destructiva. Y tampoco es la única persona que tengo en mente. También hay otra… No. Tengo que olvidarle. No puedo seguir pensando en él, porque él ya no piensa en mí y este sería un juego tedioso que nunca acabaría. Espero que el tema de Axel me ayude a olvidarme de él. Porque ahora quiero saber el porqué, el porqué de su comportamiento. Que fue lo que pasó para que cambiara de esa forma. Me preocupa. Ahora que lo he visto tan… agresivo, me preocupa. Y no puedo evitar sentirme un poco responsable de ello. Yo fui la que inició aquella discusión. Sí, el me dio muchos, demasiados quizá, motivos para hacerlo. Pero aun así fui yo quien empezó. No puedo quedarme tranquila sabiendo que tal vez ese cambio se haya producido por mi culpa.
-          ¿Melanie?- la voz de Maia me despierta de mi ensimismamiento- Estás un poco rara, eh. Hemos decidido acompañarte hasta tu casa, así no correrás ningún riesgo si, por si acaso, nos están siguiendo.
-          Estáis exagerando un montón. No nos están siguiendo- abro los brazo para señalar el espacio que nos rodea- Ese tipo de gente tiene cosas mejores que hacer, como meterse un quilo de coca en la sangre. No desperdiciarían el tiempo con alguien como yo.
-          Melanie, me sorprende que no conozcas como son ese tipo de personas. Esos, con tal de pegar, se inventan cualquier excusa.
-          Sí que lo conozco, pero no sé, no creo que sea para tanto.
La verdad es que no creo que Axel sea capaz de pegar como ha pegado a Bel a una examiga como yo. No lo creo ni lo quiero creer. Caminamos rápido, al menos yo. Quiero llegar ya a mi casa. Este día no es que haya sido el mejor de toda mi vida.
 Al fin, llegamos al punto donde todas nos separamos.
-          Bueno, yo me voy por aquí- anuncio, y me giro lo más rápido que puedo.
-          Te acompañamos- repite Maia.
-          No hace falta, chicas, en serio. Mira, hacemos una cosa. Hoy me voy yo sola y si veo que me siguen hecho a correr, os lo digo por WhatsApp y mañana me acompañáis a mi casa.
Maia no parece muy convencida, pero Amanda sí. Y cuando Amanda se propone convencer a Maia, lo consigue, a veces hasta con demasiada facilidad.
-          Melanie tiene razón, Maia. Mejor esperemos y vemos que pasa. Sólo hay cinco calles de aquí a casa de Melanie.
-          No sé…
-          Venga vamos Maia, Melanie sabe lo que hace- Amanda la coge del brazo.
-          De acuerdo…- aunque no parece muy convencida.
Se van alejando las dos, cada una hacia su propio camino. Maia mira hacia atrás todo el rato. Y yo sigo andando. Ni una sola calle. No he caminado ni la primera calle y ya me encuentro con alguien. No sé si será peor o mejor que un encuentro con Axel, pero seguro que puede ser igual de catastrófico.
-          ¡Melanie, Melanie! ¡Espera!- grita Alex, corriendo hasta mí. Ha aparecido de la esquina de este edificio, como si me estuviese esperando.
No digo nada, sigo caminando, mirándolo con incredulidad.
-          Mira, no sé qué quieres pero…
-          Deja que te acompañe a casa- pide jadeando por el cansancio.
-          ¿Qué? ¿Yo no te era indiferente? Pues aclárate y déjame en paz.
-          Pero… Un momento, déjame explicarte. –Se apoya en las rodillas.
-          No, Alex. Déjame y para de mentir, es mejor para todos.
-          Pero…
-          Adiós.
-          ¡No, Melanie! ¡No vayas por ahí!
Y echo a correr. No miro hacia atrás e ignoro los pasos de Alex a mis espaldas. Hasta que dejo de escucharlos. ¡Será cara dura! Me desprecia y después quiere explicarme cosas. Yo ya escuché sus penas y mira como me lo ha pagado. Pues ya no hay vuelta atrás, no voy ser la típica chica fácil que se deja engañar dos veces. No. Esto se acabó.
Camino rápido. Aunque ya no escuche los pases de Alex sigo caminando rápido y sin pensar en nada. Simplemente camino y hago el mismo recorrido que todos los días. Pero… tal vez tendría que haber pensado mejor…
-          ¿Dónde vas, zorra?- Una voz femenina extremadamente familiar hace que me detenga en seco.
Paula.
-          ¿Creías que podías pegar a mi amigo y salir ilesa de ello?

La veo salir del portal de un piso. Doy un paso atrás, pero cuando veo salir a Axel detrás de ella, sé que está todo perdido.