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dissabte, 22 de març de 2014

DESPEDIDA

Hola! Hoy vengo a despedirme:( Hace tiempo que no subo mucho porque voy falta de inspiración y antes de escribir obligada prefiero no escribir. Ademas, hace poco tuvo el placer de poder asistir a una entrevista del escritor Gerard Guix. En ella aprendí que es mejor revisar antes de mostrar lo que escribes a la gente para poder mejorarlo y para poder cambiar cosas si es necesario. Por eso prefiero acabar estas historias antes de subirlas. Así que las acabaré y cuando vea que están listas las subiré en otro blog. Aun así, cuando vuelva, sea cuando sea, avisaré en mi twitter @JRobSomnium Muchas gracias a los que me habéis apoyado durante este tiempo. Os lo agradezco muchísimo, de verdad. Me habéis dado mucha fuerza y ánimos para seguir hacia delante con este pequeño sueño que para mi es algo enorme. He aprendido mucho en este tiempo, pero ahora toca seguir adelante para poder mostraros algo mejor. Así que esto en realidad no es una despedida, es un "Hasta luego". Porque no os habéis librado de mi todavía, VOLVERÉ jajajajajaja^^ Seguiré con el mismo pseudónimo "JRob" o "JRobSomnium", como preferais jajaja Este pseudonimo lo intentaré mantener toda la vida, porque la verdad es que es muy especial para mi y me encanta*-* MUCHAS GRACIAS DE ANTEMANO Y MIL BESOS.

dissabte, 8 de febrer de 2014

CAPÍTULO 27- BEL- LAS COSAS ACABAN Y DESPUÉS, VUELTA A NACER

Vuelvo a sentarme en mi mesa del instituto. Con la cabeza gacha. Desde que pasó aquello con mi libro, he decidido no traerme nada personal a este sitio. Pero ahora la verdad es que no estoy para ellos, no me importa que me insulten porque en este momento no puedo escucharlos. La noche de ayer acabó un tanto extraña. Acabé de pintar la mano de Axel y se fue, sin decir palabra, enfadado como siempre está cuando mira a personas como yo. Como si le hubiese hecho algo malo, y aunque no lo he hecho directamente creo que lo que de verdad le molesta es mi presencia. Melanie hizo lo mismo. Acabó de pintarse, me dio las gracias y se fue. En su cara pude percibir un “Lo siento”. Supongo que quería hablar conmigo. No sé de qué. Aunque ya no creo que nunca lo sepa, supongo que con mantenerse con vida después de lo que pasó con Axel ya tiene suficiente. Mientras aquello pasaba una parte de mi pensaba que algo cambiaria, que TODO sería diferente a partir de ese momento. Que por fin alguien se había dado cuenta de que yo estaba ahí, y me trataba con respeto. Lo que hizo Melanie ayer por mi fue algo que nunca olvidaré. Pero ahora, parece que nadie lo recuerda. Ayer salí de aquel baño como alguien más, sin sentirme pequeña, sintiéndome un poco más viva. Pero sólo yo tuve esa sensación. Pensaba que algo cambiaria, pero fue algo momentáneo. Al menos para ellos. Para mí fue la sensación más grande que jamás me ha inundado. Es curiosa la variación de preferencias de una persona a otra. Supongo que exagero, hasta yo me doy cuenta. Una chica, que no se gusta ni a sí misma, sentada al fondo de la clase, excluida de todo y de todos, pensando en esto. Parece estúpido. Lo es. Tan sólo ayer fueron un “hola” y algunas palabras mientras la ayudaba a hacer desaparecer las heridas de su cara. Noté la timidez en su rostro. Le daba vergüenza hablar conmigo. Parece la clase de chicas a las que les da vergüenza hablar con personas con las que no tiene la suficiente confianza. Aquello me agrandó un poquito, y parte de mi inseguridad se desvaneció. Todos me han mirado por encima del hombro siempre, y ella en cambio reaccionó tan… natural. Y bueno, después llegaron los sentimientos… No sé exactamente qué son, ni qué me quieren decir… Sólo sé que todavía existen en mi interior. Y que amenazan con quedarse.
Después de aquel sueño vivido, tuve que irme a mi casa. Y el sueño acabó.
-          ¿Qué tal con tus amigos?- preguntó como buen padre interesado en su hija.
-          Bien, me lo he pasado muy bien- Aunque aquellas no eran las palabras exactas, no eran del todo mentira. Me sentía encantada.
Esa vez, en cambio de irme a mi habitación como normalmente, fui al comedor con mis hermanos. Pusimos la tele y todo fueron risas. Hacia tanto tiempo que no reía de aquella manera que prácticamente no recordaba esa sensación. Y mientras tanto el hormigueo en el estomago aumentaba, y eso me hacía reír más. Mi padre estaba contento. Le gustaba que estuviésemos felices a pesar de que no nos podíamos permitir muchas cosas materiales. No puedo decir que ayer fue el mejor día de mi vida, porque la primera parte de él fue la misma mierda que siempre. Pero sí que puedo decir que ayer pasé el mejor momento desde que tengo uso de razón. Ayer algo marcó un antes y un después en mi interior. Al menos en la cálida protección de mi familia…
Mierda. Y más mierda. Esto es el instituto. Ya ha llegado la profesora de Sociales, de tan buen humor que incluso asusta.  Y, como siempre, mientras la vida transcurre ahí fuera, ya me pierdo en mi interior…

divendres, 6 de desembre de 2013

NUNCA SEREMOS PERFECTOS

CAPÍTULO 26- MELANIE- ESTO ES… ¿QUÉ?

Ayer la noche acabó de una forma bastante extraña. Ni siquiera sabría definir qué fue lo que pasó después de la confesión de Max, porque simplemente no lo sé. No cruzamos palabra en lo que quedó de noche. De vez en cuando un “Sí” o un “No” a sus características preguntas triviales. Pero nada más. Yo mantenía mi mirada hundida en la pizza de cuatro quesos que me quedaba por comer. Pero no me supo bien, un regusto a culpabilidad me giró el estómago y se me quitaron las ganas de comer. Pero me la comí. Después de haber escogido lo más caro de allí no iba a dejar el plato lleno. La verdad es que me sentí muy culpable, y ahora me siento aún más.
Cuando suena el despertador, a las 6:00 de la mañana, no sé si quitarle las pilas, apagarlo o atrasarlo otros cinco minutos. Sin embargo, juntando toda mi fuerza de voluntad, consigo levantarme. Tampoco podía hacer esperar demasiado a Maia, que ya sé cómo le sienta que a las 6 de la mañana tenga que esperar. La verdad es que no sé por qué le dije ayer que quedemos una hora antes de lo normal para ir al instituto. No sé, la verdad es que quiero hablar de algo con alguien para dejar de sentir este sentimiento tan extraño. Tal vez también ha pesado en mi decisión el hecho de que Max se levante a las 7:00, a la misma hora que yo me despierto normalmente. Hoy no me apetece ni verle. Se me caería la cara de vergüenza de las cosas terribles que le dije… Bueno, ya se me está cayendo ahora. Su historia, cierta o falsa, me ha hecho reflexionar y ahora lo entiendo todo un poco más. Tal vez antes estaba cegada ante la posibilidad de que mi madre tuviera un novio estable. O tal vez porque últimamente mi cabeza está llena de cosas que, absurdas o importantes, no me dejan ni respirar.
A las 6:15 salgo de mi casa con cinco galletas de chocolate en la mano. Como por el camino para no pensar demasiado. Todo esto se me hace grande. Y ahora está lo de Max, que tengo que empezar a quererlo como un nuevo “padre”.  Cuando llego, Maia todavía no ha llegado. Perfecto, ahora me tocará esperar a mí. Me siento en el banco y hundo mis manos en los bolsillos de mi sudadera con el fin de que se calienten un poco. El aire me revuelve el cabello y hace tiritar mi cuerpo. Tan concentrada estoy en el frio que tengo que no me doy cuenta de que alguien se sienta a mi lado. Cuando me toca el hombro, suelto un suspiro. Por fin, Maia.
-          Si que has tarda…- Digo, girando la cabeza hacia la izquierda.
Pero no, no es Maia. Y no sé qué frio es peor, si el que lleva el aire o el que me transmite la persona que tengo delante de mí.
-          Alex…- es lo único que consigo pronunciar con la sorpresa aun reflejada en el rostro.
Él, a diferencia de yo, no parece nervioso ni vergonzoso, sino más bien ansioso por decirme lo que me quiera decir.
-          Melanie, por favor, no te vayas antes de explicarte lo que te necesito explicar.
No me muevo del sitio. No sé si quiero escuchar, pero aunque no quisiera tendría que quedarme, pues soy incapaz de moverme del sitio, perdida en sus ojos. Él, ese silencio, lo interpreta como que puede seguir hablando.
-          Mira, aquella vez no te ayudé a levantarte porque… no sé, no sé por qué hice eso. La verdad es que soy un poco estúpido a veces. Pero es que yo sólo quería olvidarte porque sufría viéndote y no pudiendo estar contigo. Y pensaba que así dejaría de dolerme tanto. Pero me duele aún más…- explica, tan rápido que tengo que concentrarme para poder entenderlo- Y lo de ayer… Joder, ayer te juro que fue el peor día de mi vida. Sé que me vistes allí mirándote mientras Axel te salvaba. Y sé también que estás enfadada por no haberte ayudado yo. Pero tampoco me dio tiempo, porque Axel te salvó al momento de intentar matarte y…- De repente deja de hablar y se crea un silencio junto a su mirada, que me mata. Parece abatido y desanimado. Su estado de ánimo ha cambiado absolutamente desde sus primeras palabras. Tal vez se da cuenta de las cosas mientras las dice, y también de lo verdaderamente gilipollas que ha sido estos días- No importa. Ya no importa nada. He sido un estúpido todo este tiempo, soy un estúpido. Debí luchar por ti y en cambio me he escondido tras una esquina mientras contemplaba cómo te perdía. Lo siento. No quería molestarte.- Acaba mientras se levanta, con la peor cara que le he visto en mi vida.
Aunque tiene razón, estoy un poco enfadada por no intentar ayudarme, le agarro de la muñeca con fuerza para retenerlo aquí. No soy yo quien lo hace, sino mi instinto, mi corazón. No, no quiero que se vaya. Él me ha perdido antes, pero yo ahora no quiero perderle a él.
Lo miro. Le sonrío. Me sonríe. Y se va. Y esta promesa muda sí que estoy segura de que la cumpliremos los dos lo antes posible.
Mientras espero a Maia en el banco se me hielan las manos de nuevo. Ya no tengo tantas ganas de hablar con ella. Sí, sigo sintiendo que soy una mierda, pero no quiero que pregunte por esta sonrisa tonta que ha aparecido en mi cara y que no puedo hacer desaparecer. Aunque tampoco quiero.

divendres, 18 d’octubre de 2013

NUNCA SEREMOS PERFECTOS

Capítulo 25- Bel- ¿Y sobre mí?


Lo que ha pasado hace unos instantes no sabría cómo clasificarlo. Como algo maravilloso tal vez. O algo tan extraño que ni siquiera sabría explicar cómo ha podido pasar. Las palabras de Melanie han sido tan… bonitas… Y más extraño es el sentimiento que me recorre ahora mismo… Es como si en todo el bar sólo existiera yo, por un momento, la primera vez en toda mi vida, existo tan sólo yo. No escucho a nadie, mis sentidos no van dirigidos a nadie, sólo a mí. Es extraño, un hormigueo me hace cosquillas en la barriga y no puedo parar de sonreír para adentro. Casi me olvido de que tengo el ordenador ahí y que en teoría tendría que seguir con mi proyecto. Y cuando me doy cuenta, lo guardo de nuevo. Ahora no tengo ganas de hacer eso, no tengo ganas de inspeccionar sus vidas. Aunque lo que haya pasado ahora me daría para unas largas líneas, prefiero dejarlo para más tarde. Ahora sólo quiero sonreír i pensar en lo que ha pasado en el baño. No en lo que ha pasado cuando ha entrado Axel y ha empezado esa discusión de la que sólo ellos sabían de lo que hablaban. Sino antes. En esa frase de apoyo y de amistad que me ha dicho Melanie. En como mi corazón a latido de una manera imparable en mi pecho. Esas mariposas que han estado volando, y siguen volando, por mi estómago. Es un sentimiento tan bonito y tan… extraño… Noto como mis ojos brillan y mis mejillas se sonrojan. No sé lo que está pasando. Pero me encanta. Y me confunde. Porque sé que no es amistad, sino que va más allá que un simple acto de afecto por pena.

divendres, 27 de setembre de 2013

NUNCA SEREMOS PERFECTOS

Capítulo 24- Melanie- Estoy aquí

-          Cualquier cosa que necesites, estoy aquí, Bel. Sé lo que has pasado. Y ahora ya me da igual todo. Sólo quiero hacer lo que sea mejor para todos.
La miro a los ojos para que sepa que lo que digo es de verdad, y no una mentira más como las que escucha cada día. Porque ahora sé que mis amigas van a estar ahí, y ya no me importa lo que los demás piensen de mí. Después de lo que ha pasado en la hora del recreo, sé lo que se siente ser la nada, y sé que si a mí no me importa lo que digan los demás nunca seré esa nada, porque yo soy algo porque quiero ser algo. Es difícil de explicar, pero todo lleva al mismo sitio, quiero ser yo. Y quiero darle una oportunidad a esta chica que tanto ha pasado. Pero no me responde. Simplemente me sonríe. Y aunque sé que eso es un sí mudo, me gustaría que me lo dijera, que empezara a confiar en mí. Pero nada. Y a mí ya no me queda tiempo. Tengo que volver ya.
-          Me tengo que ir, Bel. Me esperan. Pero ya sabes, cuando quieras. Hasta mañana.- Y me despido con la mano, un poco deprisa porque se me está haciendo tarde.
Salgo del lavabo y me dirijo a donde están… ellos, sin mirar hacia ningún lado, sin querer encontrarme con la mirada de Axel.
Cuando llego a la mesa donde está mi hermana y Max no me preguntan nada ninguno de los dos. Simplemente me siento y empiezo a comer. Por fin han traído ya la pizza. Como sin mirar a nadie. Sin embargo, mi hermana me mira la cara. Y también noto como me va lanzando miradas Max. Pero yo sigo comiendo. Cuando voy por el segundo trozo, decido que se acabó esta incertidumbre. Quiero saber con quién voy a vivir, y si me ayuda a odiarlo más, mejor.
-          ¿Y cómo conociste a nuestra madre?- le pregunto sin mirarle a los ojos. Él tampoco lo hace cuando me responde.
-          Nos conocimos por internet. Estuvimos casi un mes hablando, y… nos enamoramos. Ninguno de los dos sabía la edad del otro antes de enamorarnos, si eso es lo que te preocupa. Ni siquiera sabía su aspecto. Entonces decidimos hace cuatro días vernos en la vida real. Y la edad no me importó, y a ella tampoco.
No muestro ninguna expresión. Sigo comiendo mientras pienso en la próxima pregunta. Ahora sí que noto su mirada fija en mi cara, pero sigo sin devolvérsela.
-          ¿Y porque te quedas a vivir en nuestra casa?
Tarda un poquito más en responder a esta, pero no tiene pelos en la lengua al final.
-          Hace unos meses que estoy sin trabajo. Tu madre no lo sabía hasta ayer. Y lo siento si te ha molestado. Pero es que no sabía que hacer ya. Mis padres murieron hace dos años, por eso empecé a pasarme por ese tipo de páginas de internet, para encontrar un tubo de escape, aunque encontré un verdadero amor. Pero tenía cinco meses de alquiler sin pagar y estaban a punto de echarme. Y tu madre se ofreció a dejarme dormir en su casa durante un tiempo. Aunque no te preocupes, encontraré un trabajo pronto- Y estas últimas palabras las pronuncia muy bajito, y puedo notar la vergüenza en ellas.

Lo miro. No, esto no me ha ayudado nada a odiarlo.

diumenge, 22 de setembre de 2013

NUNCA SEREMOS PERFECTOS

Capítulo 23- Bel- No saber para hacer.

La verdad es que no sé porque hago esto. Tal vez sea para que así la próxima vez que quiera pegarme se acuerde de este favor que le estoy haciendo. Pero no, no es por eso. Seria por eso si yo fuera alguien dentro del Patrón, porque es algo que haría alguien de dentro. Intentar caerle bien a tu atacante con la esperanza de que le caigas en gracia y te deje en paz. Pero nunca te dejan en paz. Hagas lo que hagas, incluso intentar ser amable con él demuestra que eres débil y que le temes. Así que no, yo no hago esto por eso, porque sé que nos serviría de nada. Yo lo hago para conocerlo mejor, para ver si así consigo averiguar esos secretos que esconde, o al menos ver su verdadera personalidad y no la que hace ver cuando esta con sus amigos. Pero de momento nada. No le miro a la cara. Me concentro en la herida e intento recordar todos los trucos de maquillaje que comentan las chicas en el lavabo. Simplemente me baso en la “base” que se echan en la cara e intento que sus nudillos queden igual de lisos. Como si quisiera tapar un grano, la única diferencia es que en este momento estoy tapando un crimen que le podría causar serios problemas.
Él tampoco dice nada. De vez en cuando aprieta más el puño cuando le toco la parte más roja con el pincel. Pero eso es bueno. No dice nada, no me insulta y ni siquiera se queja. Eso indica que no quiere arriesgarse a que me harte y me vaya. Tiene que ser algo muy gordo para que se comporte así. Me encantaría preguntarles que ha pasado, pero mejor no me meto en esto porque podría salir perjudicada. Y no quiero que empeore mi situación social, que prácticamente es cero.
Cuando ya han pasado unos cinco minutos en este silencio tan incómodo y yo ya voy por la segunda mano, Axel decide atar algunos cabos sueltos, haciendo como si yo no existiera.
-          A ver, Melanie, ¿Por qué me has enviado una solicitud de amistad en Facebook si te he dicho CLARAMENTE que no quiero saber nada de ti en todo mi pu-ñe-te-ra vida?- dice, con una rabia reprimida en sus palabras que me intimida.
Miro a Melanie por el rabillo del ojo. Lo está mirando, con cara de póker. Pero de seguida recobra la expresión y le responde lo más tranquila que puede.
-          Porque quiero arreglar esto que pasa entre nosotros. No sé qué te pasa conmigo, pero quiero arreglarlo lo antes posible para no tener que estar vigilando por donde va a venir el siguiente golpe. Y sabes que si hay un siguiente se te va a caer el pelo. Pero tampoco quiero un siguiente de otras personas. Así que quiero arreglarlo para que no haya más malentendidos- explica Melanie, de manera neutral.
Sin embargo, a Axel le cuesta más esconder sus emociones, por no decir que las muestra con exageración. Su cara se empieza a poner roja y la vena de la sien se le marca un poco. Retiro un poco el pincel para que no salga volando cuando retire la mano. Pero, aun así, cae al suelo cuando me aparta de en medio. Se acerca a Melanie un poco, aunque un metro de racholas marrones los separa.
-          Que te quede claro, hija de puta, tú has sido el mayor error de mi vida. Con tu gilipollez de ser yo mismo acabé siendo el jodido pringado gay que sólo tiene una amiga. Pues no, guapa, porque yo no soy así y ahora tengo lo que siempre he querido, lo que des de hace tiempo debería haber tenido: amigos de verdad, y muchos. Ser yo el que saca las modas y no el que intenta seguirlas sin conseguirlo. Y tú sólo me quieres joder ahora que soy lo que soy. Pero yo te voy a dejar muy clara una cosa: no me vas a volver a arrastrar a ese asqueroso mundo “bonito y libre” en el que tú vives, porque esa no es la realidad. Así que déjame en paz de una puta vez y olvídame.
Las palabras de Axel pasan como una exhalación por mis oídos, tan rápido que me cuesta recibir toda la información. Aunque parece que Melanie no se ha perdido detalle de sus palabras. Se queda muda, mirándole a los ojos como si estuviese en una nada absoluta, como hipnotizada. Pero sus palabras salen aun así, y a pesar de su mirada perdida en los ojos del chico, suenan altas y claras, y con más significado que nunca.
-          Ya veo… No eres tú el que has cambiado ahora, sino que ahora eres lo que siempre has ocultado. Bien, es bueno saber que tu mejor amigo de toda la vida ha sido tan sólo un mentiroso a tu lado. Pero recuerda mis palabras: esos tantos amigos que tienes te dejaran tarde o temprano, y yo estaré ahí, pero será demasiado tarde cuando veas con ojos verdaderos este mundo.
Para Axel, según su cara, esas palabras son ridículas y el único efecto que causan en él es una risita divertida. Pero al menos no le pega otra vez. Supongo que no se puede arriesgar a que se le quite el maquillaje de la mano y lo pillen sus padres al fin. Pero se va, con media mano sin pintar, aunque no creo que tenga problemas si en toda la noche consigue ocultar esa mano. Pero ahora sólo quedamos Melanie y yo. Axel se acaba de ir dando un fuerte portazo en la puerta, que ha producido un silencio absoluto en el lavabo. Me acerco a Melanie y acabo de darle los últimos retoques a su maquillaje. Al final, perfecto, casi no se ven las heridas, aunque se nota que tiene bastante maquillaje en la cara y algunas zonas de ella hinchadas. Cuando acabo, ya no hay nada que mantenga ocupada mi cabeza y entonces me asalta la duda. Y tengo que preguntar si no quiero morir de curiosidad. Además, lo necesito para mi investigación.
-          ¿Por qué me has hablado en Facebook? Normalmente la gente no suele hacer eso conmigo…- No consigo sostenerle la mirada y la bajo al suelo.
-          Porque quiero conocerte. Las flores más ocultas son las que más tienen. Y quiero que sepas que no estás sola del todo.

Sus palabras no me hacen que la mire a los ojos, no podría, me da mucha vergüenza. Pero sí hacen que saque la sonrisa más sincera de toda mi vida.

divendres, 13 de setembre de 2013

NUNCA SEREMOS PERFECTOS

Capítulo 22- Axel- Atado a mis errores

Si tengo la cabeza gacha más tiempo me va a dar un calambre, y van a sospechar. Pero… ¿qué voy a hacer? Tengo los nudillos rojísimos y pronto aparecerán cardenales. Es imposible que no se den cuenta cuando vaya a comer. Dios… Joder, ¿por qué he sido tan estúpido? Tendría que haberles dicho que no, que no me parecía bien venir a cenar hoy. O haberme traído guantes. O yo que sé. Cualquier cosa. Pero ahora estoy aquí. Y tengo que hacer algo. Necesito tiempo para pensar.
-          Emm… voy un momento al baño. Si viene el camarero pedidle lo que queráis, no me importa-digo mientras me levanto, con las manos en los bolsillos del pantalón.
Empujo a todo el mundo que me corta el paso. Joder, ¿no se pueden quedar quietos en sus asientos? No, tienen que levantarse a sacar tabaco de la maquina (donde hay una cola de unas cinco personas), pedir una estúpida bolsa de patatas, otra cerveza, y mil cosas más que podrían pedir desde su mesa. Joder… Estúpida gente…
Pero bien, al fin llego. Abro la puerta y no me molesto en cerrarla. Entro en el baño donde hay un señor dibujado. Aprieto el botón del grifo y seguidamente sale un chorro de agua. Pongo el puño derecho bajo él. Y ahogo un grito de dolor. Me escuece, y la presión del agua no ayuda mucho. Mejor la aparto y me voy echando agua más lentamente. Sí, así duele menos, pero no veo ninguna mejora. Bueno, sí, la herida está más limpia, pero eso hace también que se vea más roja. Mis nudillos están al rojo vivo, y el simple contacto con el aire hace que me escueza. Joder, ahora sí que no puedo hacer nada. Salgo del baño, el olor que había allí dentro mezclado con este problema monumental que tengo, me empezaba a marear. Me quedo en el pasillito de los lavabos unos segundos, en los que pienso… en nada. Porque no hay solución. Dios…, como se enteren que he pegado a Melanie voy a un internado pero ya. Me lo advirtieron, y esa advertencia me está golpeando los nudillos como burla. JO-DER.
Doy unos cuantos paseos por aquí, sin salir por completo del baño. Y no veo solución. Cuando llevo dos vueltas dadas le doy una patada a la puerta del baño de señoras por mi frustración. Al principio me siento mejor, con eso he conseguido quitarme parte de la tensión que tengo acumulada. Pero cuando la puerta se abre, ruidosamente, y veo a las dos últimas personas a las que me gustaría ver ahora mismo, me arrepiento y mucho. Hoy la suerte me está dando una buena patada en el culo.
-          ¿Qué hacéis vosotras aquí?
Se quedan calladas. Paso la vista por encima de ellas. Anibel no puede hablar, tiene demasiado miedo. Y a Melanie la he pillado por sorpresa, y supongo que en este momento le estarán viniendo a la mente las imágenes de lo que ha sucedido antes. Que estúpida. En estos meses que llevamos en el instituto he aprendido que el pasado es el pasado, y que hay que machacarlo hasta conseguir destruirlo y olvidarte de él. Y ella debería aprender eso también.
Al final, cuando el silencio se hace incomodo, decide hablar Melanie.
-          Y tú, ¿qué haces aquí?- pregunta con una monotonía en la voz que, si no lo supiera, pensaría que es un robot.
Pero yo eso de que me vacilen no lo tolero.
-          Lo he preguntado yo primero, así que respondes tu primero. ¿No te dije que no te quería volver a ver en mi vida?
Y, como siempre, gano yo. Aunque no me gusta el tono que Melanie utiliza. ¿Quién se cree que es?
-          He venido a comer con… la familia. Eso está claro, ¿no? Eres tú el que tiene que dar explicaciones del porqué has golpeado la puerta de esa manera. Ah, y que yo sepa no tienes ninguna orden de alejamiento contra mí. Más bien tendría que tenerla yo contra ti.
Flipo con la tía esta. Pero decido ignorar eso último, porque tiene razón.
-          ¿Qué yo tengo que darte explicaciones a ti? ¿Pero quién te crees que eres, chavala?
No responde, al menos no con la boca. Pero me escruta con la mirada, buscando algo que le dé su respuesta. Y la consigue rápido. Supongo que habrá sido por mi intento de meter las manos en los bolsillos lo antes posible. Pero el roce con la tela no lo toleran mis nudillos.
-          Entiendo. ¿No quieres que tus padres se enteren de que has estado a punto de matarme?- Y en su rostro aparece una sonrisa de satisfacción al ver que ha acertado de pleno.
Me quedo callado. La miro con odio, odiando que sea tan inteligente. Bel sigue ahí, observando la situación. Esta tía me pone enfermo.
-          Tranquilo, yo tampoco quiero que se enteren- sigue hablando-. Por eso he venido aquí y tengo un estuche lleno de maquillaje. Les he dicho que me he caído. Así que más te vale que escondas esas heridas o te inventas otra víctima. Pero a mí ni me menciones si no quieres que te denuncie.
Habla con una seguridad que casi me hace vomitar en su cara. Me habla como si fuésemos iguales, y no. Yo soy mucho más superior a ella. Aunque tiene razón. Y esa amenaza me hace pensar. Podría hacerlo y mis padres se enterarían de todo.
-          Vale, déjame esas pinturas.
-          Mejor que te pinte Bel. Lo hace mucho mejor que yo. Ya me ha tapado algunas heridas y no hay ni rastro de ellas.
-          ¿La guarra esta? Pues no sé qué pintará porque su cara no.
Bel se acerca a mí con la única seguridad de tener a Melanie a su lado.
-          Observo mucho. Y sé cómo se hace-susurra sin mirarme a los ojos.
Coge un botecito marrón del estuche de Melanie.

-          Esto te va a doler bastante.