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dissabte, 8 de febrer de 2014

CAPÍTULO 27- BEL- LAS COSAS ACABAN Y DESPUÉS, VUELTA A NACER

Vuelvo a sentarme en mi mesa del instituto. Con la cabeza gacha. Desde que pasó aquello con mi libro, he decidido no traerme nada personal a este sitio. Pero ahora la verdad es que no estoy para ellos, no me importa que me insulten porque en este momento no puedo escucharlos. La noche de ayer acabó un tanto extraña. Acabé de pintar la mano de Axel y se fue, sin decir palabra, enfadado como siempre está cuando mira a personas como yo. Como si le hubiese hecho algo malo, y aunque no lo he hecho directamente creo que lo que de verdad le molesta es mi presencia. Melanie hizo lo mismo. Acabó de pintarse, me dio las gracias y se fue. En su cara pude percibir un “Lo siento”. Supongo que quería hablar conmigo. No sé de qué. Aunque ya no creo que nunca lo sepa, supongo que con mantenerse con vida después de lo que pasó con Axel ya tiene suficiente. Mientras aquello pasaba una parte de mi pensaba que algo cambiaria, que TODO sería diferente a partir de ese momento. Que por fin alguien se había dado cuenta de que yo estaba ahí, y me trataba con respeto. Lo que hizo Melanie ayer por mi fue algo que nunca olvidaré. Pero ahora, parece que nadie lo recuerda. Ayer salí de aquel baño como alguien más, sin sentirme pequeña, sintiéndome un poco más viva. Pero sólo yo tuve esa sensación. Pensaba que algo cambiaria, pero fue algo momentáneo. Al menos para ellos. Para mí fue la sensación más grande que jamás me ha inundado. Es curiosa la variación de preferencias de una persona a otra. Supongo que exagero, hasta yo me doy cuenta. Una chica, que no se gusta ni a sí misma, sentada al fondo de la clase, excluida de todo y de todos, pensando en esto. Parece estúpido. Lo es. Tan sólo ayer fueron un “hola” y algunas palabras mientras la ayudaba a hacer desaparecer las heridas de su cara. Noté la timidez en su rostro. Le daba vergüenza hablar conmigo. Parece la clase de chicas a las que les da vergüenza hablar con personas con las que no tiene la suficiente confianza. Aquello me agrandó un poquito, y parte de mi inseguridad se desvaneció. Todos me han mirado por encima del hombro siempre, y ella en cambio reaccionó tan… natural. Y bueno, después llegaron los sentimientos… No sé exactamente qué son, ni qué me quieren decir… Sólo sé que todavía existen en mi interior. Y que amenazan con quedarse.
Después de aquel sueño vivido, tuve que irme a mi casa. Y el sueño acabó.
-          ¿Qué tal con tus amigos?- preguntó como buen padre interesado en su hija.
-          Bien, me lo he pasado muy bien- Aunque aquellas no eran las palabras exactas, no eran del todo mentira. Me sentía encantada.
Esa vez, en cambio de irme a mi habitación como normalmente, fui al comedor con mis hermanos. Pusimos la tele y todo fueron risas. Hacia tanto tiempo que no reía de aquella manera que prácticamente no recordaba esa sensación. Y mientras tanto el hormigueo en el estomago aumentaba, y eso me hacía reír más. Mi padre estaba contento. Le gustaba que estuviésemos felices a pesar de que no nos podíamos permitir muchas cosas materiales. No puedo decir que ayer fue el mejor día de mi vida, porque la primera parte de él fue la misma mierda que siempre. Pero sí que puedo decir que ayer pasé el mejor momento desde que tengo uso de razón. Ayer algo marcó un antes y un después en mi interior. Al menos en la cálida protección de mi familia…
Mierda. Y más mierda. Esto es el instituto. Ya ha llegado la profesora de Sociales, de tan buen humor que incluso asusta.  Y, como siempre, mientras la vida transcurre ahí fuera, ya me pierdo en mi interior…

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